En esta nueva a entrada voy
a comentar las reflexiones e ideas principales que he recogido de la clase de
hoy. Hemos empezado el tema cuatro perteneciente a historia: La historia del arte. En concreto sólo se nos ha explicado la mitad del tema, y la verdad es
que ha sido toda una novedad para mí, ya que nunca había dado clases de
historia del arte (posiblemente me enseñaran algunas pequeñas nociones en la
ESO, pero hace demasiado tiempo como para acordarme).
En primer lugar, como es
costumbre al principio de tema (y que me parece una actividad que todo profesor
debería realizar) hemos lanzado una lluvia de ideas sobre la siguiente
cuestión: ¿Qué es el arte?
Puede parecer un concepto
fácil de contestar, pero en realidad no es así ya que dependerá de muchos factores,
en especial del punto de vista de quien lo observe.
En mi opinión, el arte es
una actividad mediante la cual el hombre recrea un objeto o expresa un
sentimiento. Es una manifestación de la vida del hombre a lo largo de la
historia. En otras palabras, es una forma de comunicación.
El arte tendrá el sentido
que le da el autor, y el sentido que le dé el receptor que lo contemple (tal y
como he comentado con anterioridad). Cada persona percibe el arte de manera
diferente, tiene diferentes valores, dependiendo su edad, sociedad, país, etc.
Cada mente es un mundo.
Se debe tener en cuenta que
los historiadores del arte (disciplina que empieza en el S XIX) por tradición
siempre le han dado mayor importancia a las siguientes ramas del arte:
Arquitectura, escultura y pintura. Y todo ello, centrado primordialmente en el
arte occidental (se limitó mucho esta disciplina).
Por otro lado, esta
disciplina se suele enseñar por orden cronológico en función de los diferentes
estilos artísticos. Es el método más claro de aprendizaje para el alumno, pero
no es la única forma, ya que por estilos, en ocasiones, puede llevar a
equívocos. Si explicar por tipologías sólo elaboras una estructura, mientras
que por estilos creas dos estructuras: la de estilo y la cronológica.
Por ejemplo, la arquitectura
tendría más sentido explicarla por tipología, no por estilos. Y con la pintura
sucede lo mismo. No tenemos que tener un concepto de arte cerrado. Sin embargo,
seguimos arrastrando la tradición historiográfica educativa.
Se debe destacar que el arte
es un concepto abierto, el arte son sensaciones, tiene un lenguaje que debe
alcanzar al espectador. Y para ello se necesita una persona que reciba el
mensaje.
La historia del arte suele
estar unida o ligada a la historia. La historia del arte era como un
complemento de la historia, aunque en ocasiones hasta se restringe (en
primaria, por ejemplo: sólo visitas a museos), cosa que termina denigrándola y
el alumno no llega a considerar que la historia del arte sea digna de ser
estudiada. No llega a tener el peso suficiente para que el alumno lo considere
un campo o disciplina de estudio. Además, suelen separarnos la historia del
arte, de la creación del arte, es decir, la asignatura de plástica.
El arte puede cultivar en el
alumnado una sensibilidad estética para desarrollar la abstracción intelectual.
Es una ciencia social, pero también es una creación…esto provoca cierto debate
sobre donde enseñar esta disciplina.
Existe un doble proceso
cuando estudiamos el arte: de contemplación y de reflexión. El arte no se trata
sólo de contemplar, hay que buscar las claves del mensaje que hay detrás. Tenemos
que aprender a mirarla.
Primero se debe hacer un
análisis formal que se dirija a la propia estructura de la obra de arte, es
algo que tienes que ver, no interpretar, lo tienes que ver con tus propios ojos.
Nos tenemos que enfrentar también a una obra de arte desde un punto de vista
iconográfico, que simboliza la obra de arte. Tenemos la obra delante, pero el
significado está detrás.
También vamos a realizar un
análisis estilístico. Lo ponemos en relación con lo de fuera. El estilo vendrá
determinado por premisas sociales y culturales, no por lo cronológico, porque
en el arte no va evolucionando, el arte refleja el momento.
También se debe hacer un
análisis material. Hay que tener en cuenta una serie de condicionantes
materiales de la obra.
Más tarde se debe saber su
contexto: cuál es el momento histórico, donde se hace, para que se hace…eso
puede explicar su aspecto o su visión.
En conclusión, la metodología
a utilizar sería la del pensamiento visible, en otras palabras, debemos hacer
visible el pensamiento de nuestros alumnos.
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